martes, 16 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Berlin, Berlin, du bist so wunderwar...
Estamos en Berlín.
Y cuando se te olvida tienes un día de estos que te lo recuerda.
De camino a casa un domingo a las 5 de la tarde se me sienta un señor al lado en el metro y me dice: "el metro en Berlín hace mucho ruido, no como el de Hamburgo". Yo le miro, con actitud alemana (y éste ¿qué quiere ahora?). Y le observo: edad indeterminada, ni muy viejo ni muy joven (nunca he sido buena adivinando), buena pinta, negro como el tizón y con la nariz más ancha que jamás he visto y unos ojos negros de esos que te atraviesan al mirarte. Como siempre, le contesto - nunca se me ha dado bien lo de ser borde con desconocidos-. Me cuenta su vida y me dice que está trabajando en el teatro de Hansaplatz y que si lo conozco. Al decirle que no, me regaña por estar poco culturizada (eso me pasa por ser simpática con extraños).
Salgo del metro y me encuentro con el vagabundo con el que más confianza tengo. Y digo confianza porque ya le he visto sus partes varias veces. La primera, que además fue la que me dejó boquiabierta durante un rato, fue el otro día cuando subiendo por las escaleras mecánicas del metro me doy la vuelta para ver a mi amigo varios peldaños más abajo, pantalones bajados, su cola al aire y haciendo pis alegremente de izquierda a derecha cual surtidor. Mi horror fue más por la gente que subía por el lado izquierdo con intención de adelantarle. Como los surtidores de los parques, hay que correr para que no te pille.
Y para rematar la tarde, en el descansillo del metro me encuentro a una rara especie "el berlinés cool" jugando al futbol que me hace un pase con la pelota en plan "venga amiga, no nos nonocemos de nada pero, ¡pásamela!".
Lo dicho, por si se me olvidaba que estoy en Berlín.
viernes, 15 de mayo de 2009
No hay campo...
¿Sabéis cuando un viaje gira entorno a un un tema?
Costa Rica ha girado entorno al campo...
Desde el momento en que nos subimos en una lancha de camino a Tortuguero: "muévanse, muévanse al fondo que hay campo". O en el momento en que quisimos sentarnos juntas en el autobús y subirnos las maletas con nosotros, no había campo. Cuando quisimos volver a Madrid, "lo siento mucho señoritas pero me mandaron a decirles que hoy no hay campo". Y cuando volvimos al hotel de San Jose, "ah, pero si son las de la 34, que pena que no tengamos campo".
Si nos olvidamos del puñetero campo, Costa Rica ha sido el viaje más improvisado hasta ahora. El itinerario cambiaba constantemente, trayectos que se suponían durarían 3 horas se transformaron en un día y medio con parada para dormir en Limón.
Pura vida, que dicen allí. Sí señor, pura vida. Dios, qué vida.
Naturaleza para quitarte el hipo (que si no fuera for nuestro guía "Castor Hunter", sí, el cazador de castores) no nos daríamos cuenta de que el bicho está demasiado cerca...
Encendiendo el aire acondicionado del bus:
De excursión en lancha:
Y cuando el tiempo no acompaña, a improvisar...
Uno descubre que, a pesar de compartir idioma, vivimos en distintos mundos:
Y mucho relax, como decía Cantinflas: "no me pasen telegramas ni telefonemas que estamos de rilax".

Algo de adrenalina pal cuerpo:

Y la inmensa alegría de que te lleven de vuelta a casa después de quedarte 3 días tirada:

Algo de adrenalina pal cuerpo:
Y la inmensa alegría de que te lleven de vuelta a casa después de quedarte 3 días tirada:
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